sábado, 19 de enero de 2013

¿Todavía merece la pena comprarse un ordenador?

Para este año se espera que se alcancen los 655 millones de smartphones adquiridos y las previsiones de la consultora Gartner auguran que en el año 2015 se venderán más de mil millones de teléfonos móviles con conexión a Internet. Son signos de que algo está cambiando. Empresas como Apple afirman desde hace varios años que la llamada "era post-PC" ha comenzado. Sin embargo, otras como HP rechazan este término, ya que consideran que ni teléfonos ni tabletas pueden sustituir ciertos aspectos del ordenador, como la educación en las escuelas o la superación de la productividad conseguida mediante ordenadores personales en el mundo empresarial. También Michael Dell, fundador del fabricante de ordenadores que lleva su apellido, asegura que el aumento de las ventas de smartphones y tabletas como reemplazo potencial de los ordenadores no le preocupa.
El ordenador ha perdido el trono del hogar
El protagonismo de smartphones y tabletas permite a muchos usuarios el consumo de contenidos digitales desde diferentes dispositivos y de modo descentralizado. Es decir, el ordenador personal ya no es la única alternativa para trabajar y acceder a la información sita en la Red. Hoy en día, muchos de los dispositivos portátiles existentes en el mercado tienen mayor capacidad de proceso que los ordenadores personales que se vendían hace un quinquenio.
Por otro lado, los servicios de almacenamiento en la "nube" resultan idóneos para tener una copia de los documentos en un servidor que, además de ser más seguro que un disco duro de ordenador, es accesible desde cualquier lugar y mediante cualquier dispositivo con conexión a Internet. Con ello se facilita la movilidad y el trabajo en equipo, características en principio poco amigas de los ordenadores pesados.
Además, las tabletas están pensadas desde el enfoque de una mejor experiencia de usuario: son dispositivos cuyo entorno gráfico facilita que el aprendizaje informático sea mucho más rápido que en el uso de un ordenador. De hecho, las tabletas, sobre todo el iPad, se recomiendan tanto en el campo de la educación como en la iniciación de personas mayores en las nuevas tecnologías.
Por otro lado, su pantalla resulta apropiada para realizar una videconferencia familiar o acceder a una web de noticias con una comodidad similar a la de leer en un periódico. El uso cotidiano que realizan muchos usuarios de estos dispositivos es el de consumir contenidos en Internet e, incluso, redactar documentos ofimáticos o consultar su correo electrónico.
Las tabletas no lo pueden hacer todo
Los usos antes comentados se pueden realizar desde una tableta o un teléfono móvil de última generación, sobre todo en lo concerniente al consumo de contenidos digitales. Sin embargo, para las tareas más complejas, como son la mayoría de las que implican producción de textos y archivos multimedia y su posterior edición, aún es necesaria la concurrencia de un ordenador.
Una alternativa ocasional puede ser empleo de accesorios que conviertan la tableta en algo similar a este, pero desde el punto de vista ergonómico, se trata de complementos poco aconsejables, ya que a la larga su abuso puede generar lesiones. Hay que tener en cuenta que el tamaño del ordenador y la necesidad de manejarlo desde una silla (el modo más correcto) están pensados para preservar la salud del usuario, algo no tan importante en las tabletas dada su ligereza.
El mayor tamaño de la pantalla, así como el uso de periféricos como teclado y ratón, también son puntos a favor de conservar en casa al menos un ordenador para las ocasiones de trabajo productivo. De nuevo hay que tener en cuenta que favorecen tanto a la vista como a la espalda y las extremidades. Quienes hayan usado una pantalla táctil para teclear con frecuencia tal vez conozcan las lesiones por esfuerzo repetitivo. No es lo mismo la edición rápida de un texto en una tableta que tener que escribir un documento de varias páginas desde uno de estos dispositivos portátiles. También hay tareas que se realizan de forma más cómoda y rápida mediante un teclado y un ordenador, como copiar información entre diferentes documentos, gestionar bases de datos o editar una hoja de cálculo.
El software también cuenta
A pesar del aumento exponencial de las aplicaciones disponibles en tiendas como App Store de Apple o Google Play en Android, las posibilidades que permiten los programas existentes para un ordenador no las ofrecen ni las tabletas ni los teléfonos móviles. El potencial de un programa de escritorio resulta muy superior.
Por este motivo, la estrategia de muchas empresas y fabricantes de ordenadores y software, como Apple, Microsoft o Google, es crear un ecosistema de dispositivos alrededor de sus servicios on line que no olvide ni ordenadores ni tabletas. Es decir, que los usuarios cuenten tanto con unos y otros para no dependender de ningún dispositivo en concreto y poder así utilizar cada aparato según conveniencia, pero siempre sobre la misma base de escritorio.
                                                         Los fabricantes se encomiendan a Microsoft

En el tercer trimestre del año, Apple ha vendido 26,9 millones de teléfonos iPhone, con un crecimiento del 59% respecto al mismo trimestre del año anterior. En este mismo periodo, Apple también comercializó 14 millones de tabletas iPad frente al 4,9 millones de ordenadores Mac. Las ventas de ordenadores personales se han estacando. HP tuvo un descenso de un 6% durante el tercer trimestre, que se traduce en un 12% menos en ordenadores portátiles.
Por este motivo, los fabricantes de ordenadores confían en el lanzamiento de Windows 8, el nuevo sistema operativo de Microsoft, para impulsar las ventas de nuevos ordenadores. Sin embargo, la propia Microsoft se ha encargado de lanzar, a la vez que el nuevo sistema, una tableta llamada Surface, lo que deja claro hacia dónde apuesta del gigante del software. También se especula que desee sacar a la venta un smartphone de marca propia.

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